Qué bonito sería ver alguna de estas esculturas convertida en globo aerostático.




Madrid, 22 de junio de 2010.
... La presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre y el cardenal arzobispo de Madrid Antonio María Rouco han firmado el convenio de colaboración entre las dos instituciones para la organización de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), en la sede de gobierno de la Comunidad.
Este convenio ofrece, entre otras cosas, albergues, colegios mayores e institutos de titularidad pública para el alojamiento de los peregrinos. También presta "especial atención" a las áreas de transporte, seguridad y sanidad "para cubrir las contingencias que se puedan dar"......La Comunidad de Madrid forma parte de la Comisión Mixta para la JMJ, en la que también se encuentra Presidencia del Gobierno y el Ayuntamiento de Madrid. Las tres administraciones públicas colaboran en la organización del acontecimiento facilitando el uso de instalaciones y servicios públicos, pero no contribuyen económicamente. La JMJ se financia enteramente por las aportaciones de los jóvenes que participan, y por las empresas asociadas al programa de patrocinios...
Eso sí, el Gobierno ya ha asegurado la gratuidad del visado a los peregrinos "NO Schengen" que acrediten su asistencia.
Cuánto "buen rollo".
Habiendo pasado el concierto de Miley Cyrus en Madrid y "saliendonos de madre", quería hacer una reflexión sobre los programas de televisión al estilo Lluvia de estrellas y estos grandes conciertos teen.
Nunca me han gustado los programas de la tele en los que cogen a un niño de ocho años, lo visten de adulto y lo ponen a cantar alguna canción popular para regocijo de sus padres. Un niño desafinando por muy "salao" que sea siempre será eso. Me explico, no sera más que un mono de feria que se muestra en la tele disfrazado de muñeca hinchable, con coloretes y todo, para que un montón de progenitores puedan grabar el programa en vídeo y poder disfrutarlo a solas toda la vida. (Seguro que son de esos que van por ahí diciendo que su hijo es raro porque es superdotado).
No entiendo cómo podemos estar tan preocupados por los derechos de los más pequeños cuando permitimos de alguna manera, que estos niños sean casi, casi, exhibidos por sus mayores para deleite de ellos mismos y unos pocos que disfrutan desde sus casas de la carne infantil, que le es servida en bandeja de plata sin moverse del sofá. ¿Acaso nadie piensa que hay un montón de personas refocilándose en su asiento mientras ven a una niña de once años contoneandose, vestida con ropa ajustada, cantando el último exito de Shakira? ¿Por qué somos tan hipócritas?
Cambiando de tercio, pero no de asunto. El otro día me crucé con un hombre con chaqueta fina sintetica color beis, el pelo ralo, con calva incipiente y un tupé de esos que nacen a vabor y pretenden llegar a estribor tapando toda la cubierta descubierta. El hombre tenía un ligero hilo blanco de baba en la comisura de los labios, una pequeña mochila a la espalda, casi infantil, la estampa me dio que pensar: Ése es el aspecto que tienen los pederastas en las pelis de Hollywood, y espero que me perdone el señor de la calle.
Una cosa me llevó a otra y de alguna manera pensé en ese tipo con la mochila llena de chuches en el concierto de Miley Cyrus. Un tipo rodeado de un montón de críos y crías por doquier, apretujado, oyendo sus gritos, sus risas, sus caras desencajadas, un tipo que mira a la Montana preguntandose si estaba justificado que el productor musical ese le diera con su "Calippo" durante una noche de celebración. Un tipo con un ligero hilillo de baba que se encuentra en ese momento en el paraiso de sus pasiones que mira en todas direcciones y que nada más que ve placer clavado en un espetón y dando vueltas como pollos en un asador, cocinándose en sus propios jugos.
Visualicé un concierto teen como un lugar de reunión de pederastas y de alguna manera me pregunté si hacemos bien en fomentar todo esto, si no deberíamos de ejercer algún tipo de control sobre la audiencia. Quién sabe.
Hoy, tras salir del trabajo, me he subido al Metro, (transporte metropolitano madrileño que no corre, si no vuela). Al llegar a la estación de Gran Vía ha entrado un tipo, que a primera impresión podía pasar desapercibido. Como he dicho, a primera impresión, porque si le prestabas más atención, podías ver que tendría en torno a 45 años y llevaba una camiseta negra con la imagen corporativa del musical de La Bella y la Bestia; hasta ahí bien. Si prestabas algo más de atención, podías ver que debajo del título se podía leer un mensaje algo más reducido: "La belleza está en el interior"...Francamente, eso me ha dado que pensar. He pensado en el hombre, en el mensaje, en la camiseta y en sus letras blancas. Se me ha escapado una sonrisilla. Si, sé en qué estáis pensando, el hombre guapo no era. No era ni tan siquiera un poco feo. Era feo, condenadamente feo. Me he preguntado por qué no se habrá comprado una camiseta lisa negra de Springfield.